historia kombucha

Historia de la Kombucha

La Kombucha no es una bebida inventada en los años 80 por un grupo de surferos californianos. La kombucha es milenaria.

Cuenta la leyenda que en el 414 a.C. el Doctor Kombu fue llamado para que atendiera al emperador japonés Inyoko debido a sus problemas estomacales. Después de reconocerlo, el Doctor Kombu le dio una bebida que había probado cuando estuvo conviviendo con un grupo de samuráis. Los samuráis tomaban un té especial preparado y extraído de una especie de hongo y se lo bebían antes de la batalla para que les diera energía.

Sabemos que la kombucha siguió su viaje y llegó a Ucrania y Rusia a finales del siglo XIX. En ruso, la kombucha se llama čajnyj grib (literalmente “setas de té”), mientras que la bebida en sí se conoce como grib (“hongo” o “kvass de té”) y se dice que le salvó la vida al ganador del premio Nobel, Alexsander Solzhenitsyn, durante su exilio en Siberia.

La kombucha fue muy popular en Rusia y Europa hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial, cuando el azúcar y el té fueron racionados. Al ser dos ingredientes fundamentales en la producción de kombucha, es fácil entender por qué se perdió la práctica. Afortunadamente, después de la Guerra, la kombucha resurgió entre la élite italiana y se empezó a popularizar otra vez a través de toda la Europa Oriental.

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